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“Madrid tiene potencial para destacar en servicios financieros, arbitraje internacional e inversiones relacionadas con proyectos tecnológicos”

Conversación con Antonio Hernández, Socio de Estrategia Internacional responsable de Brexit en KPMG España

Septiembre de 2019

En un momento de alta incertidumbre ante el desenlace inminente del Brexit, desde el Ayuntamiento de Madrid, a través del Área de Gobierno de Economía, Innovación y Empleo, se ha desarrollado una herramienta de autodiagnóstico para ayudar a las empresas a evaluar los posibles riesgos y conocer los ámbitos de negocio más expuestos. En este contexto, conversamos con Antonio Hernández, Socio de Estrategia Internacional responsable de Brexit en KPMG España como parte del equipo involucrado en el desarrollo de la herramienta.

M.I.A.: ¿Qué opinión tienes sobre la posición internacional de Madrid, dónde la sitúas?

A.H.: En primer lugar, conviene tener en cuenta el atractivo de España como destino para la inversión mundial, siendo uno de los principales destinos de inversión a nivel global, así como en términos de facilidad para hacer negocios.

Desde 2014 España ha recibido flujos de inversión extranjera directa anuales por encima de los 20.000 millones de euros, alcanzando en 2018 un máximo histórico de 49.000 millones, atrayendo Madrid el 85% de los mismos.

En términos acumulados (stock), España se sitúa como el 13º destino mundial, concentrando Madrid el 68% de la inversión extranjera directa por sedes y un 29% del empleo generado. 

Las reformas estructurales llevadas a cabo en los últimos años (sistema financiero, mercado laboral, consolidación fiscal, sistema impositivo, reformas de competitividad, etc.) han contribuido a reforzar la competitividad del clima empresarial en nuestro país. A ello se une la corrección de los principales desequilibrios macroeconómicos (déficit público, balanza por cuenta corriente y desempleo) y la mejora del escenario económico en España, convirtiéndose en el país con mayor crecimiento dentro de las grandes economías europeas y encadenando cinco años consecutivos de crecimiento por encima del 2%. Instituciones como la Comisión Europea o el FMI han revisado recientemente al alza las previsiones de crecimiento para la economía española en 2019 y para 2020 las estimaciones apuntan a un crecimiento del PIB del 1,9% (frente al 1,6% estimado para la UE).

Como comentaba, dentro de España, la región de Madrid se ha situado tradicionalmente a la cabeza como receptora de inversión extranjera directa.

A ello ha contribuido, sin duda, el fuerte dinamismo de la economía madrileña, principal motor económico de España, con un crecimiento económico que tradicionalmente ha superado, no solo la media nacional sino también la comunitaria. En 2018 el crecimiento del PIB madrileño se situó en el 3,7%, una diferencia superior a un punto respecto al conjunto de España (2,6%).

Pero no sólo el fuerte dinamismo y tamaño de la economía madrileña han tenido que ver con un mayor atractivo para los inversores extranjeros. Factores como la menor imposición sobre la renta y patrimonio, la concentración empresarial y de supervisores y reguladores, la elevada cualificación y especialización de la mano de obra disponible, la mayor competitividad en términos de coste de mano de obra y alquileres inmobiliarios, las infraestructuras de transporte y comunicaciones, así como la magnífica conectividad con Latinoamérica y África, y por supuesto, la calidad de vida y oferta cultural, contribuyen a que Madrid siga siendo un destino con gran atractivo para los inversores, compitiendo con otras ciudades europeas como podrían ser París, Frankfurt, Ámsterdam o Dublín.

M.I.A.: ¿Qué faltaría en Madrid para que la ciudad se convierta en un verdadero centro global, más allá del posicionamiento y la imagen? ¿Se podrían identificar 3 áreas en las que Madrid podría destacar?

A.H.: A pesar de las innegables ventajas que Madrid ofrece como destino para los inversores extranjeros y de los esfuerzos a nivel institucional para mejorar la competitividad de la economía española, sigue habiendo aún margen de mejora en el ámbito de la potenciación de la unidad de mercado, la agilización de trámites, la digitalización de la empresa, la innovación, la educación y el emprendimiento, así como en la esfera fiscal y laboral. Nos consta que se está avanzando positivamente en este sentido.

En el último Barómetro de clima de negocios en España publicado por Invest in Spain en 2018, los inversores señalaban cuestiones como los costes de algunos suministros (electricidad, teléfono, etc.), la carga burocrática, o el  conocimiento de idiomas entre la mano de obra, como elementos susceptibles de mejora.

Uno de los ámbitos de mejora en Madrid, destacados por varias consultoras inmobiliarias, es la eficiencia y flexibilidad de la oferta de inmuebles, que consideran inferior a la de otras capitales europeas, en término medio, siendo necesario mejorar los estándares de calidad de los inmuebles en el mercado.

En cuanto a las tres áreas en las que Madrid tiene hueco para destacar, y sin descartar otros ámbitos, mencionaría en primer lugar, los servicios financieros, teniendo en cuenta la concentración del sector español en la capital, la proximidad de los reguladores, la disponibilidad de una mano de obra cualificada y de un ecosistema de empresas de servicios para el sector de primer nivel, y el nexo que tradicionalmente ha jugado Madrid entre Europa y Latinoamérica junto a Londres.

Precisamente relacionado con el nexo con Latinoamérica destacaría también cierta ventaja en lo que respecta al arbitraje internacional, con una jurisprudencia que en nuestro país se muestra cada vez más favorable y una Ley de Arbitraje inspirada, casi en su totalidad, en las directrices de Naciones Unidas en materia de arbitraje internacional (Ley Modelo UNCITRAL), lo que facilita y agiliza los procedimientos.

Finalmente, las inversiones relacionadas con proyectos tecnológicos pueden encontrar en Madrid interesantes ventajas, relacionadas con el ecosistema entre grandes empresas y startups de diversos sectores que se ha venido conformando en los últimos años, una importante especialización en grandes rondas de financiación y unos profesionales altamente especializados en tecnología a unos costes altamente competitivos.

M.I.A.: Ante la cercanía del Brexit, y los riesgos y oportunidades que parecen acompañar al proceso, ¿está la ciudad preparada?¿Cómo se pueden minimizar los impactos negativos? ¿Qué se puede hacer aún?

A.H.: Los servicios financieros y servicios profesionales relacionados (legales, consultoría, fiscales, etc.) representan en la actualidad el 12% del PIB de Reino Unido, lo que da una idea de la magnitud del clúster financiero establecido en la City, habituado además a trabajar bajo el derecho británico, con todo lo que ello implica en términos de códigos de conducta, estandarización de contratos y pronunciamientos judiciales.

De este modo, es difícil que semejante ecosistema financiero se desplace en su totalidad a otra plaza europea. Sin embargo, ya se han producido diversas relocalizaciones y no se descartan más en los próximos meses ante una potencial pérdida del “pasaporte” financiero (por el que cualquier entidad establecida en un país de la UE puede prestar libremente sus servicios en el resto sin establecimiento).

Por ello, una adecuación suficiente de los ordenamientos jurídicos a los estándares habituales de la City será un factor relevante de localización.

Algunas instituciones españolas fueron proactivas desde el inicio, destacando la CNMV, que puso en marcha un procedimiento directo de autorización para las empresas con sede en Reino Unido, con formularios estandarizados en inglés y un interlocutor único.

No obstante, no es una tarea fácil anticipar medidas en un entorno tan incierto aún como el de las negociaciones Brexit y aún hay muchos inversores que siguen esperando a ver si ponen en marcha su plan de contingencia, relocalizando su actividad en Reino Unido hacia otras plazas europeas. El alto coste que ello implica y la gran incertidumbre justifica el retraso.

En este sentido, Madrid tiene que apostar por atraer la mayor cantidad de negocio posible, destacando sus atractivos y continuando con la mejora de su clima de negocios y entorno regulatorio; cuestiones en las que incidí anteriormente.

Un ámbito muy relevante es el relativo a la disposición de oficinas con una calidad adecuada. En este sentido,  los desarrollos inmobiliarios recientemente aprobados y las mejoras que se están llevando a cabo estoy convencido de que contribuirán muy positivamente a atraer inversión a Madrid.