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“Madrid debe aprovechar los fondos europeos para reforzar su actividad industrial”

Conversación con Adolfo Aguilar, Director de Marketing y Comunicación de Thales España. Noviembre de 2020

Thales es una empresa tecnológica francesa establecida en Madrid desde los años 70 que trabaja en cinco grandes áreas de negocio: transporte, seguridad digital, defensa, espacio y aeronáutica. Cuenta con tres centros de trabajo en la Comunidad, de los cuales el buque insignia — la sede en la calle Serrano Galvache, muy cerca de la calle Arturo Soria y en el distrito de Ciudad Lineal— acoge al mayor número de empleados, 600 de los 1.100 que tiene el grupo en la región.

Su director de marketing y comunicación, Adolfo Aguilar, habla con M.I.A sobre los retos que plantea la pandemia en los sectores en los que trabaja Thales y sobre el futuro de Madrid como polo de atracción de talento e inversión.

M.I.A.: ¿Cómo habéis vivido los últimos meses en Thales? ¿Os habéis planteado el teletrabajo? ¿Con qué acogida y con qué vistas a medio y largo plazo?

Adolfo Aguilar: Trabajamos en áreas como transporte, seguridad o defensa que, lógicamente, no pueden parar. Lo que hicimos fue: todos aquellos puestos que pudieran teletrabajaron hasta junio, acudiendo las actividades esenciales. El centro de producción de sistemas de pago en Barcelona, las actividades de mantenimiento de transporte y las de soporte de infraestructuras IT.

El retorno en junio fue de la siguiente manera. Hemos hecho dos grupos de trabajo: uno viene lunes y miércoles y otro martes y jueves. Y el viernes teletrabaja todo el mundo. Así estamos, así seguimos y lo estamos llevando bien. No teníamos experiencia previa: existían algunos pilotos, pero muy pequeños. Hubo incertidumbre inicial de si íbamos a ser capaces de mantener los niveles de producción, la competitividad, etc. Pero la respuesta por parte del equipo ha sido increíble y no se ha notado prácticamente nada. Seguimos con esta fórmula que nosotros denominamos “esquema de trabajo COVID”. Lo mantendremos lo que dure. Hay un comité de crisis que realiza un seguimiento de la situación y que va adoptando las medidas necesarias.

Después, y dado que funciona bien, la compañía trabaja a nivel mundial en distintas iniciativas de smart-working. Cuando pase todo esto, cada país podrá adoptar las medidas que considere oportunas. Yo creo que es una experiencia muy positiva, está resultando bien y no se está descuidando la actividad.

M.I.A.: Mencionas las infraestructuras y el mantenimiento. Habéis lanzado soluciones adaptadas a la pandemia. Por ejemplo: control de flujo en transporte público, control de uso de mascarilla, mantenimiento predictivo de trenes… ¿Se ha desarrollado algo en centros españoles? ¿Y se ha implantado en España?

A.A: Nuestro portafolio es inmenso. Ofrecemos soluciones tecnológicas en cinco grandes dominios: el transporte, la defensa y la seguridad digital, el espacio y la aeronáutica. Y en los últimos años se ha apostado mucho por el desarrollo de soluciones digitales, con la incorporación de la compañía Gemalto, que adquirimos el año pasado. En materia de seguridad digital ellos traen muchas tecnologías de conectividad, de big data, inteligencia artificial…

Cuando explota el COVID nos ponemos a trabajar en proponer a nuestros clientes tradicionales nuevas soluciones que pueden aplicarse a lo que exige este contexto tan complejo. Sobre todo en el área de transporte: mantener los flujos de los usuarios, aeropuertos, garantizar un aforo adecuado en vagones de trenes, identificación de personas que lleven mascarillas, acceso a instalaciones de seguridad, etc. Pusimos todo eso en un bonito paquete y dijimos: aquí están nuestras soluciones. ¿Qué ha pasado? Ha generado mucha expectativa. Al principio pensamos, sobre todo los clientes, que el COVID era algo pasajero. Implementar soluciones lleva unos meses. Hemos mantenido reuniones con nuestros clientes: Adif, Metro de Madrid, AENA, etc. Y nos hemos encontrado que muchos necesitaban soluciones con carácter inmediato. Nosotros decíamos: bueno, no es exactamente así, esto requiere de un desarrollo y de una implementación que nos llevará dos o tres meses… Pero claro, en mayo parecía que para septiembre esto ya habría pasado.

Lo que hemos hecho es intentar trasladar al cliente la idea de que este tipo de desarrollos tecnológicos no son para ahora. Pueden dar respuesta a una necesidad inmediata, pero consideramos que pase lo que pase con el COVID son soluciones que están para quedarse.

M.I.A.: Recientemente Thales abrió nueva sede en Leganés, una sala blanca en Tres Cantos… ¿Nos puedes hacer un pequeño mapa de vuestra presencia en España?

A.A.: Tenemos ocho grandes centros en España. Y, como somos una unidad exportadora con expertise en el área de transporte y actividad espacial, tenemos presencia en dos mercados internacionales: Ankara (Turquía) y El Cairo (Egipto). Tenemos grandes proyectos de modernización de infraestructuras ferroviarias y desarrollo de alta velocidad en esos países. Ahí hay muchos empleados.

Si nos centramos en los ocho centros de trabajo de España, tres están en Madrid. La sede central, en la calle Serrano Galvache. El centro para el área de defensa y mantenimiento ferroviario, en Leganés. Y el centro para actividad espacial, en Tres Cantos. Entre los tres se emplea a 1.100 personas. En Serrano Galvache trabajan en torno a 600 personas, en Leganés 280 y en Tres Cantos, 300. En Getafe ya no tenemos nada, trasladamos la sede a Leganés hace un par de años. Además, en Leganés tenemos un centro de producción y mantenimiento que llamamos 4.0. Hemos hecho una transformación digital donde hemos intentado la interconexión de las distintas aplicaciones a las áreas de trabajo, optimizando los procesos y la producción gracias al big data y blockchain. Es la primera fábrica 4.0 que tiene Thales en España. Tiene otra en Francia y esta es de las más importantes del mundo.

Siempre hemos tenido una sala blanca de actividad espacial. Somos un centro de competencia en actividad espacial para sistemas ópticos de resolución media, sobre todo para la observación de la Tierra, y para telecomunicaciones espaciales en Tres Cantos. Teníamos una zona blanca, un espacio limpio donde no entra una mota de polvo, y recientemente la hemos ampliado con un edificio anexo. Es un hito que nos permite realizar otro tipo de pruebas y ensamblaje en grandes satélites. La actividad espacial es punta de lanza de la compañía.

M.I.A.: ¿Habría sido posible abrir alguno de estos dos centros en Madrid capital? ¿Os planteasteis alguna localización fuera?

A.A.: La actividad espacial llega a Thales con la incorporación de la empresa Alcatel. Alcatel ya tenía esta sede propia en Tres Cantos. El resto de las instalaciones son alquiladas.

En Leganés buscábamos un espacio más amplio que nos permitiera acoger más empleados e integrar las instalaciones 4.0. Además se encuentra en su parque tecnológico, con el que colaboramos estrechamente. Y en Madrid tenemos la localización de Serrano Galvache, que nos parece muy relevante mantener. Tenemos siete plantas con un laboratorio muy importante vinculado a señalización ferroviaria, un centro de desarrollo y demostración de nuestras capacidades y recientemente hemos trasladado a los empleados que provenían de Gemalto, que estaba en Alcobendas. El año pasado se incorporaron a nuestras instalaciones. Son más de cien y trabajan sobre todo en soluciones biométricas.

La Comunidad sigue siendo un polo de atracción muy importante de tecnología y empresarial. En Madrid mantenemos las funciones centrales y en la Comunidad los dos centros para espacio y defensa. Básicamente, por necesidad de mayor espacio.

M.I.A.: Hablemos de talento. ¿Qué porcentaje de extranjeros hay en la plantilla? ¿Hay perfiles expats? ¿Qué ventajas e inconvenientes tienen España y Madrid para atraer talento?

A.A.: El 65% de la plantilla está formada por ingenieros. Es una compañía muy orientada a la ingeniería, con un expertise concreto aplicado a los sectores de espacio, señalización ferroviaria, seguridad y defensa. No hay muchos, pero sí suficientes. Intentamos ofrecer condiciones laborales competitivas para atraer ese talento. Intentamos que cada vez se incorporen más mujeres a la compañía, lo cual no siempre resulta sencillo porque desgraciadamente este tipo de carreras aún atraen menos a mujeres. En generaciones más jóvenes, paulatinamente, sí vemos mayor presencia de la mujer.

Sobre la diversidad de países. No hay muchos extranjeros en España. Quizá este dato ha aumentado un poco con la incorporación de Gemalto, que desde Madrid presta servicios a numerosos países. Lo que sí somos nosotros es exportadores de talento. Desde Madrid mandamos a gente a todo el mundo. Dada nuestra actividad en Turquía y Egipto, tenemos muchos madrileños desplazados allí; en países como Canadá y Australia también. Aquí estamos incorporando paulatinamente nuevos perfiles. Madrid es una magnífica localización. También Barcelona, pero Madrid si cabe aún más, para perfiles con experiencia en nuevas tecnologías. Nos interesan mucho los perfiles vinculados con big data e inteligencia artificial. Madrid es un banco para pescar talento y esperamos que en un futuro lo sea aún más.

M.I.A.: ¿Cambia en algo la pandemia el acceso al talento? Mucho del trabajo en Thales es presencial, pero la pandemia plantea la idea de deslocalizar gracias al teletrabajo: tanto gente que trabaje en otro país para Thales España como gente que, desde aquí, trabaje para otras filiales.

A.A.: Tenemos dos inercias de trabajo distintas. Una, muy importante, la necesidad de incrementar la localización de puestos de trabajo en nuestro país. Tenemos que estar cerca de nuestros clientes, desarrollar soluciones técnicas próximas a ellos y ser capaces de responder a sus necesidades de forma inmediata. La localización de capacidades en el país es una ventaja competitiva y resulta imprescindible para seguir generando negocio. Nuestros clientes son empresas que demandan esa localización.

Por otro lado, el grupo Thales cuenta con centros de desarrollo de nuevas tecnologías en el mundo que dan soporte a todos los países. En Europa se inauguró el centro de software en Bucharest, con desarrolladores para todas las áreas de negocio. En India hay otro muy grande. Francia, con 35.000 empleados, mantiene capacidades de desarrollo de tecnología, concretamente en el sur (Toulouse, Cannes o Niza) para el sector aeronáutico y espacial, y en el ámbito de París para la defensa. No ha habido deslocalización de actividades en España.

M.I.A.: Adif, el Ministerio de Defensa, Transportes, Interior… ¿Qué tal es la interlocución con el sector público en España y en qué podría mejorar?

A.A.: La relación es muy fluida con todos y de estrecha colaboración. Al final, es una relación en la que el cliente necesita de la participación y del debate de los desarrolladores tecnológicos para definir sus necesidades. Cuando hablamos de mantenimiento predictivo en el ámbito del transporte, el cliente necesita conocer bien y entender qué beneficios aporta y cuáles son los procesos y los pasos para ir incorporando esas tecnologías a su propia infraestructura. Ese es el camino. Y esa es la relación que tenemos con Adif.

El Ministerio de Defensa, en su proceso de modernización, necesita contar con la industria para que le aporte su visión y en qué momento se encuentra de desarrollo tecnológico. Tú puedes imaginar una solución ideal que es imposible obtener en el medio plazo o cuyo coste sería tan astronómico que en la actualidad sería inviable. Tiene que establecerse ese diálogo con el cliente.

Con Madrid mantenemos una relación muy fluida, concretamente con la Consejería de Transportes de la Comunidad. También en el ámbito municipal. Nuestra presencia en ciudades como Leganés, Tres Cantos o Madrid nos lleva a establecer ese vínculo más estrecho, probablemente más vinculado al área de transporte o espacial.

M.I.A.: ¿Tenéis alguna relación con el área económica del Ayuntamiento? ¿En qué podría ayudar a una multinacional tan establecida como la vuestra? ¿O no es necesario que os ayuden en nada?

A.A.: Por supuesto. Tenemos una interlocución con el Ayuntamiento de Madrid a través de distintos canales. Cuando es necesario lo hacemos de forma directa. Hace un tiempo distintos consejeros de Madrid visitaron nuestro centro de desarrollo e innovación. También mantenemos una relación estrecha a través de organizaciones empresariales a las que pertenecemos. Participamos con la Asociación Multinacionales Por Marca España, de la que fui presidente. Fuimos de las empresas que partieron de ese embrión para establecer un diálogo más fluido con la administración. Madrid tiene esa capacidad de atracción e inversión tan potente, la más potente del país, y el vínculo con la ciudad y la Comunidad debe ser reforzado. Canalizamos muchas demandas a través de ahí.

M.I.A.: Desde tu experiencia en Thales y como ex-presidente de Multinacionales por Marca España, ¿qué atributos crees que debería potenciar Madrid en esta realidad post-covid para atraer tanto talento como inversión?

A.A.: Yo lo tengo claro. Madrid tiene que aprovechar su capacidad para atraer inversión y prestigio a nivel internacional, para reforzar aún más su carácter dinamizador. Tiene que trabajar más que nunca, en este momento tan adverso, en impulsar políticas e iniciativas que ayuden a transformar la ciudad, la Comunidad y a la postre España. Es una oportunidad que no podemos desperdiciar. Quizá lo más directo son los fondos para la recuperación, de los que España se va a beneficiar en los próximos tres años con ese paquete de 70.000 millones de euros. Es una cifra astronómica que debemos aprovechar con una clara apuesta por el refuerzo de la actividad industrial. Madrid tiene unos niveles aceptables que creo que puede mejorar, a nivel de otras comunidades como el País Vasco.

Tiene que transformarse. Madrid tiene que ser un polo de transformación digital, de atracción de empresas tecnológicas vinculadas a nuevos desarrollos y de atracción del talento. No solo nacional, sino de nuevos perfiles internacionales, vengan de donde vengan: mercados asiáticos, mercado indio, norteamericano y europeo. Es una ciudad maravillosa donde el nivel de vida es aún razonable. Estamos frente a una gran oportunidad para actuar y no perder el tren de la modernización que requiere España y que requiere Madrid. La actividad de las multinacionales es vital y el rol que pueden desempeñar es importante. Tienen que participar en el debate con propuestas claras. Y Madrid yo creo que lo tiene muy claro y establece una relación estrecha con ellas.